De fabricar azulejos en 1943 a crear una pintura anti-Covid

En abril de 2020 comenzaron a pensar en aplicar a sus revestimientos una tecnología que sea antibacteriana y fungicida, llevan invertidos $14 millones.

Durante la pandemia, las empresas advirtieron que era momento de pensar estrategias para reconvertirse y así regresar tras el aislamiento con nuevos productos y servicios. Tal es el caso de una pyme argentina que, tras la cuarentena, creó una pintura anti-Covid que permite que el virus no se impregne en las paredes. Si bien puede usarse con fines domésticos, está pensada para espacios que tienen un alto tránsito de personas a diario, como hospitales, escuelas, comercios o industrias.

La empresa familiar Molinos Tarquini nació en 1943 y tuvo un motivo para ese origen: el país carecía de azulejos importados para revestir baños debido a las guerras europeas, por lo que Nello Tarquini, hijo de inmigrantes italianos nacido en Coronel Bogado, Santa Fe, decidió desarrollar esos materiales en nácar tornasolado, lo que significó el puntapié inicial para comenzar la fabricación de productos de origen mineral para la construcción. Algunos de los múltiples insumos desarrollados por la empresa familiar se convirtieron en genéricos, como el reconocido revestimiento Tarquini.

“Todo comienza con la pasión por hacer, crear e innovar” dice el lema de esta compañía. Un nuevo capítulo en innovación y emprendimiento lo están escribiendo ahora Silvina, Liliana, Guillermo y Carlos, hijos de Nello y quienes comandan Molinos Tarquini, con la creación de la primera pintura anti-Covid nacional a la que llamaron Argentum.

“Esta idea comenzó en abril del 2020 cuando toda la actividad se paralizó. Como suele suceder para todos, cuando la rutina se detiene tenés tiempo para otras cosas, y empezamos a pensar en cómo afrontar el desafío de la nueva realidad y cómo adecuarnos como empresa a lo que vendría”, cuenta Guillermo Tarquini, uno de los dueños.

Revisando información sobre los trabajos y avances que había realizado el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) con el desarrollo de nanomateriales, y con información técnica que les llegaba de otras marcas a nivel internacional, especialmente de Alemania, Italia y España, la empresa decidió apostar por la creación de una pintura anti-Covid. “Nos pusimos a investigar qué pasaría si a nuestros productos les agregamos esa tecnología, para lograr una nueva y así tener un producto que pueda ser un aliado más en la lucha contra el Covid-19. Fue entonces que nos unimos en la familia para tratar de hacer un desarrollo de ese tipo”, confiesa Guillermo.

El proceso de creación y producción tuvo obstáculos que pudieron ir sorteando: no lograron tener financiación externa a través de créditos, por lo que decidieron apostar y asignar partidas presupuestarias al nuevo producto bautizado como Argentum, ya que entendían que los resultados de ensayos en el INTI los alentaba a seguir. Hasta el momento, invirtieron $14 millones entre personal, ensayos y producción.

La nueva pintura se logró gracias al trabajo de investigadores argentinos del laboratorio de la empresa que analizaron los avances que había realizado el INTI en el desarrollo de nanomateriales con capacidades antibacterianas y fungicidas, por lo que decidieron realizar pruebas para agregar esta tecnología a sus pinturas. “En su desarrollo participaron profesionales en biotecnología, con la colaboración de la UNSAM (Universidad Nacional de San Martín) y el ITBA (Instituto Tecnológico de Buenos Aires), y actualmente trabajan 22 personas en la empresa dentro del sector de laboratorio y desarrollo de la producción de este material”, amplía uno de los hermanos Tarquini.

¿Cómo se aplica la pintura anti-Covid?

Su uso y aplicación es como cualquier otra pintura que cubre superficies interiores o exteriores, verticales u horizontales, nuevas, revestidas o pintadas, con las mismas consideraciones que producto un látex, y provee terminación y protección antiviral en una sola aplicación. El efecto se produce luego de aplicar una primera capa: inhibe e impide el crecimiento de microorganismos de cualquier tipo durante tiempo prolongado. Este efecto es posible porque el producto tiene nanopartículas de plata, geopolímeros y un desinfectante natural que inhiben el crecimiento del coronavirus en superficies interiores y exteriores. Los iones de plata degradan las paredes celulares de los patógenos porque reaccionan químicamente con ellas. Además, es una pintura mineral, de alta resistencia, con gran poder cubritivo, natural, ecológica y sin componentes nocivos.

Con respecto a los precios, una lata de 20 litros de látex blanco cuesta $11.158, y se le puede dar color a través de tonalizadores. “Decidimos no incluirle y trasladarle al consumidor los costos en tecnología a través de la venta del producto. Lo ofrecemos al mercado al mismo precio que cualquier otra pintura pero con características de protección anti-Covid”, detalla Guillermo.

Ante los buenos resultados obtenidos decidieron crear una línea de productos que comprenden toda la gama que ya fabrican en la empresa bajo el nombre de Argentum, y que todos los productos disponibles tengan incorporados la tecnología de nano materiales y geo polímeros.

De acuerdo a la experiencia de Tarquini con sus clientes y los gustos argentinos, “los tonos más elegidos varían según sean paredes internas o externas: para usar en estructuras que estén al aire libre, como el frente de una casa, se buscan colores más sufridos en la gama de grises o terracota, mientras que adentro reina el blanco o tonalidades más claras y cercanas a la gama de los amarillos”, comenta Guillermo.