Hicieron un negocio exitoso que facturó $31 millones con un accesorio que se pensaba en desuso

Agustín Alarcón (29) e Ignacio Fontova (24) solo tenían un concepto claro antes de fundar su propio emprendimiento: no querían trabajar más en relación de dependencia. Ese impulso fue el que los llevó a trabajar intensamente antes y después de ingresar a su horario laboral, hasta que finalmente pudieron decir adiós. Hoy, hace más de tres años, dirigen la marca de relojes Valkur, tienen tiendas online abiertas en Perú y Chile, donde venden los diseños, y el año pasado aumentaron sus unidades vendidas en el país un 150%.

«Inexpertos, pero con muchas ganas». Así definen su comienzo, cuando en 2016, Fontova nota que había un nicho en el mercado de los relojes pulsera. «Vi como tendencia que el reloj estaba volviendo a usarse como artículo de moda. No era práctico, ya que con el celular se resuelve el tema de la hora, pero había un nicho en la moda, de que haya modelos más accesibles, de buena calidad y que acompañen el look de la gente joven. Cuadro le conté la idea a Agus, estaba muy seguro de que iba a funcionar. Todavía no había marcas así en la Argentina», cuenta el emprendedor, que tenía solo 19 años en ese entonces.

Ninguno de los dos tenía mayor experiencia que sus empleos como administradores en un centro comercial de Tigre. Allí se conocieron y decidieron hacerse socios. Alarcón había comenzado a estudiar la carrera de Abogacía en la UBA y Fontova, la de Economía, pero luego la dejaron cuando nació el proyecto propio

Con una inversión inicial de US$3000, decidieron apostar todos sus ahorros a esa idea. Así empezaron ellos a diseñar los relojes, «con programas que no sirven para diseñar», hasta que pidieron asesoramiento a una diseñadora gráfica y un ilustrador.

«Toda era una cuestión muy amateur, sin conocimiento. No sabíamos diseñar. Era 100% empuje. Así estuvimos durante un año ‘en la oscuridad’, mientras seguíamos con nuestros empleos. Trabajamos los diseños, buscamos cuál era la mejor fábrica de China para hacerlos, hicimos los trámites para hacernos importadores, aprendimos procesos de e-commerce y negociamos con las diferentes empresas de logística».

Finalmente, el 11 de mayo de 2017, a las 18, comenzó a funcionar la tienda online de relojes, tan solo un año después de que naciera la idea. «El primer día vendimos tres relojes y no lo podíamos creer. Después por unos días vendimos apenas uno, pero fue un buen augurio el comienzo. Habíamos calculado que si vendíamos entre cuatro y cinco unidades por día, a lo largo de varios meses, íbamos a poder renunciar a nuestros trabajos», dice Alarcón.

No tardaron mucho en llegar a esos objetivos, ya que Fontova pudo renunciar tres meses después del lanzamiento y Alarcón, a los siete meses. Solo en ese tiempo habían vendido 900 relojes.

«En enero de 2018 dejamos todo para trabajar en Valkur. Le debíamos plata a OCA, el dólar se empezaba a ir al demonio, era el peor momento de la empresa y los dos habíamos renunciado a nuestros empleos fijos. Pero teníamos mucha confianza en el negocio y al poder dedicarle 100%, pudimos ser más productivos», recuerdan.

Desde entonces, abrieron una oficina, contrataron un empleado, viajaron a Shenzhen y Hong Kong a conocer la fábrica y el proceso de producción, comenzaron a ofrecer los relojes en Perú y en Chile, y el año pasado vendieron en la Argentina 5000 relojes, que les permitió obtener una facturación de $31 millones. Tienen más de 50 modelos con correas intercambiables y cada reloj cuesta entre $8000 y $9000. Además, hace tres semanas, se lanzaron a la venta de lentes de lectura también, bajo la misma marca.

«Los lentes sirven para el uso de las computadoras, son con filtro azul, pensados para este nuevo paradigma de estar más tiempo con las pantallas, trabajando desde las casas. Además, abrimos Valkur hacia otro producto porque va de la mano de nuestro enfoque de querer tener más producción nacional. Estamos trabajando para hacer las correas de los relojes en la Argentina y sería un sueño poder ensamblarlos acá también», indicaron.

Sobre cómo lograron encontrar una fábrica en China sin haber viajado allá y sin saber el idioma local, cuentan: «En Hong Kong se fabrican casi todos los relojes del mundo. Hay otras pocas marcas que los hacen en Japón y Suiza. Nuestra búsqueda fue toda digital, contactamos cualquier cantidad de fábricas de allá, les mostramos lo que queríamos, pedimos muestras y fuimos filtrando hasta que encontramos una que sentíamos que era la correcta. En 2019 pudimos viajar a la feria de Cantón, que es la más grande de exportación del mundo. Conocimos personalmente al proveedor y pudimos tener un trato más personal. Además, pudimos ver el proceso de fabricación de los relojes y quedarnos tranquilos con las condiciones laborales».

Para este año proyectan duplicar las ventas de 2020 y como objetivo de mediano plazo tienen lanzar la marca en Brasil y en España. «Este año será uno de los mejores para nuestra empresa por cuestiones internas: encontramos el equipo que necesitábamos, estamos mejor que nunca como socios y nos mudamos a una oficina más grande. Además, el servicio de logística y el e-commerce se hizo muchísimo más eficiente en la Argentina. El ecosistema de e-commerce tendrá un gran año y la empresa está lista para cubrir los desafíos que tiene», concluyeron.