Dejó su vida de ciudad para viajar en un Renault 9 por el interior del país: “Acá, con muy poco podes llegar lejos”

En marzo de 2021, Franco Etcheverry (28), renunció a su trabajo, puso en alquiler su departamento, vendió sus pertenencias y se compró un auto modelo ‘89. Salió con 8.000 pesos desde Córdoba a recorrer las provincias: “La Argentina es un país increíble”

Franco salió en su auto desde la plaza 17 de octubre en Rio Cuarto con 8.000 pesos en bolsillo
Franco salió en su auto desde la plaza 17 de octubre en Rio Cuarto con 8.000 pesos en bolsillo

“Si vos pensás en hacerlo ‘cuando pueda’ terminás pateando el viaje. sentado mirando la vida pasar. Nunca parece ser el tiempo correcto para dejar todo y salir a perderse por el mundo», admite Franco Etcheverry. “Además, el contexto que estamos viviendo no es el más favorecedor para este tipo de plan, pero lo tomé como un desafío”, admite.

Franco es estudiante de Ciencias de la Comunicación y le quedan pocas materias para obtener el título. Nació en Río Cuarto, Córdoba, aunque se crió en Berrotarán, un pueblo a 120 kilómetros de la capital de esa provincia, y luego volvió a la ciudad.

Hace poco arrancó un sueño. Lleva menos de un mes en un viaje sin límites de tiempo ni kilómetros por el país. Para recorrerlo eligió hacerlo en un auto antiguo, un Renault 9 del año ’89. “Se lo compré a una pareja de abuelos que quería cambiar el auto. Estaba en buenas condiciones mecánicas, aunque lo acondicioné para que esté óptimo con para los trayectos”.



Así fue como el 7 de marzo partió desde su casa en Rio Cuarto y puso primera camino a Alta Gracia, Villa Los Aromos, Capilla del Monte, San Marcos Sierras, Champaquí… Su rutina es sencilla: se traslada en su coche, estaciona, descubre los pueblos y siempre hay alguien que lo invita a hospedarse. “Muchos son conocidos de conocidos que me ponen en contacto, otros gente que voy descubriendo en la ruta. A veces me invitan a pasar, otras veces me habilitan el jardín o patio de sus hogares para que pueda por mi carpa. Al no pagar hospedaje ni comida, gasto promedio unos 500 pesos al día.  

Escapar de los hábitos de la ciudad no es tan simple

Antes de salir puso en alquiler su departamento, vendió sus muebles y pertenencias. Con el dinero reunido salió a comprar lo que necesitaba: una carpa, una bolsa de dormir y el auto. Le sobraron 8.000 pesos, «dinero suficiente para poner primera», dice. “No hay que resignar los sueños o aventuras por limitaciones materiales. Acá con poco podés llegar muy lejos”.

Cima del Cerro Champaquí, junto a Lucas Rodriguez, compañero de viaje que conoció en rutaCima del Cerro Champaquí, junto a Lucas Rodriguez, compañero de viaje que conoció en ruta

Antes de convertirse en viajero -como se define actualmente-. Franco tuvo una vida movida. “Fui mozo, vendedor, e incluso trabajé en una multinacional y distribuidora de bebidas. Siempre quise tener una aventura distinta porque lo que me nutre es el intercambio con la gente»

El viaje en el que decidió cambiar de vida fue uno que hizo allá por 2014 por el norte argentino. “Estaba con un amigo en Tafí del Valle, en la provincia de Tucumán, y conocí a un hombre de familia que vendía boomerangs para repartir su año mitad trabajando mitad viajando. Me encantó su modo de ver la vida y «él me confeso que antes había sido juez y se desvivía para trabajar, hasta que intercambió la ecuación».

Para solventar su travesía hace intercambios: «soy chef y les cocino, o pido trabajo en algún lugar que paro. También vendo artesanías de amigos, como llaveros o lo que surja. El dinero aparece. Camino al Cerro ChampaquíCamino al Cerro Champaquí

“La verdad es que cuesta un montón dejar todo, porque estaba muy a gusto con mi vida. El hecho de no tener una rutina, salir del hábito, son detalles que hacen difícil largarse la experiencia”, admite. Pero, por otro lado, eran más fuertes las ganas de empaparse de experiencias.