Dormía en su oficina y vendió su auto para empezar: hoy exporta a 75 países y factura u$s 14 millones

Esteban Lombartía junto a un socio fundaron Terragene, una firma de biotecnología que hace soluciones para la salud, alimentos y el agro.

Esteban Lombardía es uno de los emprendedores que está al frente de uno de los proyectos más pujantes e innovadores del sector biotecnológico. Pero para este licenciado en Genética (de la Universidad Nacional de Misiones) y doctor en Ciencias Biológicas (Universidad Nacional de Rosario), especializado en biología molecular y fisiología bacteriana, el camino no fue sencillo.

Hoy Terragene, la empresa que fundó en 2006 junto a su socio Adrián Rovetto, exporta a más de 70 países y factura US$ 14 millones, pero Lombardía recuerda cómo vivieron los primeros años con mucho sacrificio. Para esos jóvenes de 25 años era moneda corriente dormir en el laboratorio o en una butaca de un aeropuerto para ahorrar noches de hotel cada vez que podían viajar a congresos o ferias para conseguir clientes. Incluso Lombardía vendió su auto para poder solventar el proyecto.

Pero, ¿qué es lo que hacen exactamente? Terragene es una empresa de base biotecnológica, dedicada a la fabricación de indicadores para el control de procesos de esterilización en hospitales, clínicas dentales, pharma e industria de los alimentos: garantizan que los procesos de esterilización y desinfección hayan sido correctos.

Sus productos son usados en hospitales, laboratorios, fábricas de alimentos y hasta de comida para mascotas. Nombres como ArcormAbxience y Biogénesis Bagó figuran en su lista de clientes pero, también, por ejemplo, están presentes con sus soluciones en un quirófano, a la hora de esterilizr.

Concretamente trabajan con tres tipos de productos: una línea basada en esporas bacterianas para testear procesos de esterilización; otra basada en indicadores químicos que muestran si la esterilización fue correcta (con un funcionamiento similar a los test de embarazo); y otra línea de dispositivos electrónicos que leen de forma automatizada los resultados de los productos anteriores, acompañado por un software también desarrollado por su equipo. Sobre la base de estas tres líneas se desprende una cartera de más de 250 productos destinados a la prevención de infecciones que controlan los procesos de desinfección, esterilización y lavado para asegurar que se hayan realizado de forma correcta.

El equipo interpretó que en el mundo había una gran demanda de este tipo de soluciones, por lo que empezaron exportando incluso antes de conseguir clientes en la Argentina. Hoy son la empresa local con más patentes en FDA (la Administración de Medicamentos y Alimentos de los Estados Unidos) y exportan 95 por ciento de su producción que se hace enteramente desde Santa Feaunque ya cuentan con oficinas en Ciudad de México, Houston, Madrid y Shanghái.

A pesar de su perfil científico, Lombardía siempre sintió pasión por emprender, pero admite que la idea surgió casi por casualidad. Mientras los socios cursaban su doctorado, recibieron una consulta de una enfermera que usaba un indicador biológico de esterilización que era importado y, por lo tanto, muy costoso. Así que idearon una alternativa más accesible y luego entendieron que había un gran negocio por explorar. «No había un modelo de negocios, no conocíamos de regulación...tuvimos que aprender muchas cosas. Fue saltar al vacío. Yo desconocía lo que había del otro lado», recuerda.

La empresa tiene 320 empleados, expertos en microbiología, genética, biología molecular, química y electrónica, que trabajan integrados: en su planta de 12.000 m2 en Alvear (Santa Fe) conviven el I+D, la robótica, la inteligencia artificial, la electrónica y la metalmecánica, entre otras disciplinas.

Con consultorios y quirófanos cerrados (salvo para emergencias), la pandemia les presentó el año pasado un nuevo desafío en todos sus mercados. Sin embargo, se mantuvieron activos y desarrollaron un sistema de aseguramiento digital de ambientes que usa inteligencia artificial y apps móviles para verificar si ambientes como habitaciones de hotel, aviones o hasta aulas en colegios están correctamente desinfectados, una solución que no existe todavía en el mundo.

En paralelo, la firma creó Protergiumun spin-off dedicado a atender al segmento agro, para la que están trabajando en la edificación de su planta que tendrá 4000 m2. Quedará inaugurada a fin de año y requirió una inversión de US$ 4,5 millones.

Por último, los emprendedores están desarrollando UOVO, una incubadora y aceleradora de proyectos, que les permitan fondear y dedicar recursos separados a un nuevo grupo de innovaciones que hoy comienzan a superar al core business de Terragene. «Buscamos llevar la experiencia que tenemos a un equipo que pueda incubar y acelerar proyectos de emprendedores del sistema científico nacional para materializar rápido nuevos productos. Tendrán a disposición equipamiento y laboratorio», concluye sobre el proyecto para el que invertirán otros US$ 5 millones.